El reloj del pavo real del Hermitage
El reloj del pavo real es un autómata dorado del siglo XVIII y una de las piezas más espectaculares del Hermitage. En el momento justo, los pájaros de bronce cobran vida: un búho gira la cabeza entre el tintineo de campanillas, el pavo real despliega y hace girar su cola brillante, y un gallo canta. El mecanismo lleva más de dos siglos funcionando — es el autómata más grande de su tipo que sobrevive en funcionamiento en el mundo.
Cuándo funciona el reloj
El autómata se pone en marcha según un calendario, no de forma continua, para proteger el mecanismo. En el calendario de 2026, al reloj le dan cuerda los viernes a las 19:00: un curador gira la manivela y las figuras se mueven. La función dura unos minutos y junta multitud — llega con anticipación y ubícate donde veas al pavo real, al búho y al gallo.
El calendario de cuerda cambia de vez en cuando. Confirma el día y la hora en el sitio web oficial del museo antes de tu visita.
Cómo funciona el mecanismo
El autómata tiene cuatro mecanismos: uno para el reloj y tres para animar las figuras. La escena gira alrededor de un roble dorado con hojas y bellotas, entre las que hay ardillas, caracoles y libélulas. La secuencia imita el paso del día:
- primero despierta el búho — símbolo de la noche — y suenan las campanillas de su jaula;
- luego el pavo real despliega la cola y gira — el día y el sol;
- al final canta el gallo — llegó la mañana.
La esfera del reloj está escondida en el sombrero de un hongo a los pies del gallo, y los segundos los marca una libélula posada sobre ese mismo sombrero — un detalle que casi todos los visitantes pasan por alto.
Historia
El reloj se fabricó en Londres en la década de 1770, en el taller del mecánico inglés James Cox (con participación del maestro Friedrich Jury). El príncipe Grigori Potemkin conoció los mecanismos de Cox hacia 1777 y compró el reloj del pavo real como regalo para Catalina la Grande. Llegó a San Petersburgo en 1781, desarmado y dañado; el genial mecánico ruso autodidacta Iván Kulibin lo reensambló y lo puso en marcha (hacia 1791). Funciona desde entonces.
Por qué importa
El reloj del pavo real es mucho más que un reloj: es un raro autómata del siglo XVIII a gran escala que, caso casi único, conserva su mecanismo original, nunca reemplazado. En tiempos de Catalina la Grande estos «juguetes filosóficos» combinaban la ingeniería más avanzada con el lujo y la fascinación ilustrada por la vida mecánica — y muy pocos llegaron intactos a nuestros días, ya no digamos funcionando. Que siga dando su función más de dos siglos después es lo que lo convierte en uno de los tesoros insignia del museo.
Qué mirar de cerca
- La libélula sobre el hongo — marca los segundos; la mayoría pasa de largo.
- La secuencia búho–pavo real–gallo — la noche, el día y la mañana contados en bronce.
- Las ardillas, caracoles y bellotas del roble dorado — miniaturas que premian la mirada atenta.
- La propia Sala del Pabellón — columnas blancas y candelabros «de lágrimas»; vale la pena incluso con el reloj quieto.
En qué sala está
El reloj está en la Sala del Pabellón (sala 204) del Pequeño Hermitage — una sala luminosa con vista al Jardín Colgante, columnas blancas y piso de mosaico. Ubícala con el plano del museo; la Sala del Pabellón es parada obligatoria de la ruta de el Hermitage en un día, y desde ahí quedan cerca Leonardo (sala 214) y la sala de Rembrandt (sala 254).
Si tu visita aún está en fase de planes, revisa las entradas y, para el viaje completo desde la región, la guía de cómo llegar a Rusia desde Latinoamérica.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo le dan cuerda al reloj del pavo real en 2026? Según el calendario vigente, los viernes a las 19:00. Puede cambiar — confírmalo en el sitio oficial.
¿En qué sala está el reloj del pavo real? En la Sala del Pabellón (sala 204) del Pequeño Hermitage, primer piso.
¿El reloj de verdad funciona? Sí. El mecanismo está intacto y se le da cuerda a mano según calendario; el resto del tiempo el autómata permanece quieto para preservarlo.
¿Quién lo hizo? El taller londinense de James Cox (década de 1770); llegó a Rusia para Catalina la Grande y lo reensambló Iván Kulibin.