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El regreso del hijo pródigo, de Rembrandt

El regreso del hijo pródigo es la obra maestra absoluta de Rembrandt en el Hermitage y una de las cumbres de la pintura occidental. El enorme lienzo (262 × 205 cm) fue pintado hacia 1668, a meses de la muerte del artista, y se considera con justicia su testamento pictórico.

El tema: una parábola del Evangelio

El cuadro ilustra la parábola del Evangelio de Lucas (15:11–32). Un hijo menor exige su parte de la herencia, se va de casa y lo derrocha todo en tierras lejanas. En la miseria, vuelve con su padre, que lo recibe sin un solo reproche. Rembrandt no pinta el pecado ni el vagabundeo, sino el momento del perdón — el clímax donde se encuentran la culpa, el arrepentimiento y la misericordia.

Qué se ve en el cuadro

El padre, anciano y casi ciego, se inclina en silencio sobre el hijo arrodillado. El hijo — con una sandalia gastada caída del pie, en harapos, con la cabeza rapada como un preso o un peregrino — se aprieta contra el pecho paterno.

El retorno del hijo pródigo: la obra final de Rembrandt

Bajo cualquiera de sus dos títulos en español — El regreso o El retorno del hijo pródigo — esta es la obra del último Rembrandt: el período en que, tras la bancarrota y las pérdidas personales, pintaba con un sentimiento desnudo y concentrado, renunciando al efecto externo en favor de la profundidad. La superficie de pintura espesa, casi escultórica, y la paleta apagada son sellos de ese estilo final.

Cómo llegó al Hermitage

El lienzo entró al museo en 1766: por encargo de Catalina la Grande, el príncipe Dmitri Golitsyn lo compró en París, de la colección de André d’Ancezune. Desde entonces no ha salido nunca del museo — jamás se presta a exposiciones. Es decir: la única forma de verlo es venir a San Petersburgo.

Por qué importa

Muchos consideran El regreso del hijo pródigo el cuadro más conmovedor que pintó Rembrandt — y uno de los más conmovedores de todo el arte europeo. Destila toda una vida de oficio y de sufrimiento en un solo gesto de perdón, casi sin palabras. Su eco llega mucho más allá del museo: el escritor espiritual Henri Nouwen le dedicó un libro entero de meditaciones, y para incontables visitantes es el punto emocional más alto del viaje al Hermitage.

Qué mirar de cerca

En qué sala está

El cuadro cuelga en la sala 254 — la sala de Rembrandt, en el primer piso del Complejo Principal, sede de la mayor colección del maestro fuera de los Países Bajos (ahí mismo está Dánae). Ubícala con el plano del museo y encájala en tu visita con la ruta de el Hermitage en un día. Para el lado práctico: las entradas cuestan unos USD 8, y si vienes desde la región te sirve la guía de visa a Rusia para latinoamericanos.

Preguntas frecuentes

¿En qué sala está El regreso del hijo pródigo? En la sala 254 (la sala de Rembrandt), en el primer piso del Complejo Principal del Hermitage.

¿Cuándo fue pintado? Hacia 1668, en los últimos años de vida de Rembrandt (murió en 1669).

¿Qué significa el cuadro? Es la escena del perdón de la parábola evangélica: un padre que recibe sin reproches al hijo arrepentido — una imagen del amor incondicional y misericordioso.

¿Qué tan grande es? Unos 262 × 205 cm — un lienzo monumental que llena la pared y te atrae hacia el padre y el hijo.

¿Puedo verlo en otro museo? No. El cuadro no sale del Hermitage y nunca se presta a otras exposiciones.